Claramente, hay a quienes no contaron de pequeños el cuento de la Gallina de los Huevos de Oro, ó se lo contaron pero no lo entendieron. Ó, peor, no les contaron el del Rey que convertía en oro todo lo que tocaba... y terminó muriéndose de hambre. Algo de eso debió pasar en la infancia de algunos programadores.
Porque de otro modo, no lo entiendo.
Hace cinco años, Antena3 compró la telenovela "Yo soy Betty, la fea". Era colombiana y venía auspiciada por un éxito rotundo no sólo en Colombia, sino en varios países latinoamericanos donde había sido emitida. Al parecer, gran parte del éxito radicaba en que su protagonista no solo no era una belleza espectacular, sino que era fea... pero fea. Y además, la novela no era un culebrón "al uso", sino más bien una parodia de los clásicos culebrones hispanoamericanos... En el fondo, no dejaba de ser una revisión del cuento del Patito Feo, con un toque de Cenicienta: la chica fea, pero lista, que empieza relegada en el último rincón... termina por ir a la fiesta del Principe (en este caso, escalando en la empresa inteligentemente), perdiendo el zapato (ó, lo que es igual, haciéndose imprescindible debido a su privilegiado intelecto) y, cuando el Principe por fin la localiza, zapato en mano... la encuentra ya hecha una beldad. En el camino/argumento, rubias tontas peliteñidas, novias celosas, amigotes arribistas... En fin, todo como muy clásico... pero con unos diálogos llenos de gracia. También en parte derivada del acento y los modismos propios del pais.
"Betty la Fea" rondó los 170 capítulos. Más ó menos, la duración normal de gran parte de estos productos: el equivalente a un curso escolar, a razón de episodio por día lectivo.
Lo cierto es que a A3 le salió bien la jugada: fue un producto barato que funcionó en audiencia. Y eso les animó a comprar otras novelas colombianas: los "Gavilanes". Pero eso ya es historia. Como lo es el rotundísimo fracaso de las versiones mexicana y no recuerdo de donde de "Betty": una titulada "La fea más bella" y la otra, "Mi gorda bella".
Paralelamente, Telecinco proyecta hacer su propia versión. Compra los derechos... y éstos, por cierto, incluyen que si se vuelve a emitir la versión colombiana, sólo se hará por T5. Lo que borra de un plumazo la posibilidad de que A3 contraprograme su éxito...
En España, como a las Beatriz no se las suele llamar Betty... el título pasa a ser "Yo soy Bea". Que ya rima con "fea" y hace innecesario alargar el título.
En principio, se trataba de una serie pensada como producto de verano... y por lo tanto, estaba "cerrada": eran unos 70 episodios, a razón de uno diario, entre julio y octubre. Fea llega de rebote a la empresa. Fea conoce a jefe Guapo y se enamora loca y platónicamente. Fea se va ganando la amistad del resto de la plantilla a base de ser natural, generosa y humilde. Fea demuestra su absoluta e incondicional entrega a la empresa y se pone a disposición de Guapo, que la utiliza sin escrúpulos para conseguir fines de un modo no muy ético. Pasan algunas peripecias. Guapo descubre que está enamorado de Fea, pero ésta huye al saberse utilizada. Fea reaparece convertida en Guapa. Guapo reconquista a ex-Fea ahora Guapa y se casan.
Y, en medio, la Barby Peliteñida diciendo cosas que de puro surrealistas la hacen muy, muy graciosa. El Malo que lo es tanto que resulta totalmente paródico -aparte, desde el primer capítulo sabemos que es medio hermano del Guapo-. Frívola que es utilizada por Guapo, tiene un accidente y reaparece con peluca...sin que la reconozca nadie, y pasa a ser cómplice de la Fea, ejerciendo de Chacha aún siendo una millonaria copropietaria de la empresa. Padres de Guapo pijos, Padre de Fea campechano. Amigo tarambana. Novia justificadamente celosa. Estilista Gay (tan divertido como la Barby). Y varios arquetipos más: recepcionista Buenorra, jefe de personal Aprovechado, mensajero Yugurín...
Y la novela proyectada para el verano... desborda las previsiones. Y, recordando el cuento de la Gallina de los Huevos de Oro... deciden dejar que siga poniendo huevos. Así que sobre el episodio 50... se nota claramente como se meten nuevas imágenes (la verdad es que son evidentes los "cortes" y cómo los personajes aunque están vestidos igual que la escena anterior y posterior... no, no está rodado a la vez. El pelo, el bronceado...). Y se empieza a alargar la historia. Y la trama "profesional" se termina y empieza otra. Y todo se prolonga y prolonga y prolonga...
Y creemos que tras las primeras navidades, que terminan en el primer beso del Guapo a la Fea, se agilizará el argumento. Pero qué va...
Dura, dura, dura. Cien, doscientos, trescientos capítulos. Y la Fea sigue igual de fea, con detalles de cambio pequeños: el peinado, que pasa de la diadema a las horquillas, del pelo retorcido a la coleta, de ésta a la trenza. Del calzado bajo al discreto tacón. Y se acuesta por fin con el Guapo, pero poco más. Y se dejan. Y ella tiene un novio, el Abogado Buenorro, con el que no pega ni de lejos (trama totalmente increible). Y se va la Chacha tras hacernos reir mucho como Frívola a ratos. Y se va la Barby Peliteñida...
Y nos acercamos al capítulo 500, y esto no prospera... hasta que los programadores se dan cuenta de que la gallina se está quedando flaca de tanto poner, y que a base de convertir cosas en oro con tocarlas... se están quedando sin pienso para la gallina. Así que de pronto y en 15 capítulos, se ventilan toda la novela: la Fea deja al Guapo. La Fea cambia de estilo y pasa a ser ... ¿Guapa?. La Ex-Fea y el Guapo, hale, se casan. Todos felices...
Pero los programadores no van a "matar" a una gallina que aún pone... y se inventan otra nueva "Bea". Supongo que para no tener ni que cambiar el título a la novela, que por algo está registrado...
Y en ello estamos. Porque la nueva "Bea" se llama "Be", digo yo que para diferenciarlas cuando estaban juntas. Y sí, es muy mona: rubita y con carita de ángel. Y...
... Y aburre a las ovejas.
No ya la pobre chica, qué culpa tiene. Sino el argumento. Los chistes no tienen gracia. Mejor dicho: ya no hay chistes. Porque si algo tenía "Yo soy Bea", sobre todo sus... 200 primeros capítulos, es que era muy, muy divertida. Que todo era una parodia, que los personajes eran como de cómic, que jugaban con el doble sentido de muchas cosas...
Y por eso funcionaba. Que culebrones clásicos hemos visto ya demasiados.
Pero ya digo que a los guionistas/programadores no les explicaron algunos cuentos. Y ahora se empeñan en seguir exprimiendo a la pobre gallina... a base de convertir la historia en un culebrón clásico.
Y no. Porque esta Be... de veras, guapa y todo como es, aburre.
Así que pidamos que dejen descansar a la pobre gallina de los huevos de oro. Por el bien de todos... que ya los 470 capítulos de "Yo soy Bea" fueron demasiados.
Vamos: que no, que no nos hemos quedado con ganas de más.
